Julio 2026
El antiguo Faro Silleiro se convierte en un hotel de 17 habitaciones. Un diseño que respeta la estructura original y la combina con detalles art déco, papel pintado marino y una paleta de color muy definida.
4 claves de diseño Para entender cómo se transforma un edificio histórico en un alojamiento de autor
1. Definición de una gama de colores a través de las vistasEn lugar de pintar el faro desde fuera, el punto de partida fue capturar el paisaje desde el interior hacia el exterior a través de acuarelas. Esto dio como resultado una paleta muy clara:
- 9 tonos basados en la paleta de la montaña gallega. (verdes y tierras)
- 8 tonos inspirados en los matices del mar y el atardecer. (azules, grises y rojizos).
2. Buscar una inspiración indirecta para el conceptoPara huir de la típica decoración marinera, se buscó una referencia fuera de la arquitectura: el espíritu aventurero y elegante del cómic de Tintín. Esta inspiración se tradujo en un juego de contrastes físicos: texturas brillantes frente a mates, la calidez de lanas y bucles, y la fuerza de los patrones geométricos como rayas y dameros.
3. Integrar la textura local de manera sutilPara conectar el hotel con Galicia sin caer en clichés, se recurrió al relieve antes que al dibujo. En las paredes se instaló un papel pintado texturizado con motivos geométricos de conchas de vieira, aportando volumen y un guiño marino muy elegante
4. Incorporar un espacio de pausa y permanencia
La biblioteca, bautizada como Tinta Negra, se concibió estratégicamente como un refugio íntimo de calma y permanencia. Con acceso directo a la emblemática escalera de la torre del faro, este espacio invita a la desconexión total para leer junto a la chimenea, tomar un té a media tarde o disfrutar de un cóctel al caer la noche. Su propuesta de interiorismo destaca por el uso de un rojo vibrante que rompe de golpe con la calma del Atlántico.
El valor de la preexistencia
La reforma del Faro Silleiro demuestra que el interiorismo contemporáneo no necesita competir
con el pasado de un edificio. Al contrario, el trabajo de Raúl Lamarca evidencia que diseñar con identidad consiste en escuchar el entorno, respetar el contenedor histórico y añadir capas de textura y funcionalidad que conviertan un hito geográfico en una experiencia de diseño habitable
con el pasado de un edificio. Al contrario, el trabajo de Raúl Lamarca evidencia que diseñar con identidad consiste en escuchar el entorno, respetar el contenedor histórico y añadir capas de textura y funcionalidad que conviertan un hito geográfico en una experiencia de diseño habitable