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Festival Concéntrico 2026: 
El color y el diseño como punto de encuentro

Julio, 2026



Logroño, un fin de semana de mucho calor y un festival que transforma las esquinas de la ciudad. Esta versión número 12 de Concéntrico contó con 22 instalaciones en total. Nuestro recorrido por Concéntrico comenzó con una visita guiada en uno de los puntos donde se registra más calor, pero allí encontramos un verdadero refugio.


Presencia chilena y refugios urbanos
La instalación Shade, breeze, cooling, del equipo chileno Noof Group, proponía un punto verde lleno de plantas, sombra y rocío de agua. Fue interesante ver cómo las personas se refrescaban y compartían los bancos para hacer una pausa. Chile tuvo una presencia importante en el festival con dos obras: este oasis y la propuesta de Smiljan Radić (Premio Pritzker 2026), quien recreó la historia poética del circo de Valparaíso en un solar abandonado de la ciudad.


Recorrido por las instalaciones:
El color y la identidad local fueron el hilo conductor de la ruta, generando un contraste fuerte con el entorno:

Arquitectura para un ritual: En la plaza del mercado, un mástil central llevaba algunos colores de la bandera de La Rioja (amarillo, blanco, rojo y verde) y hacia en alusión a las fiestas de San Juan. 




La saya de San Bernabé:En el Arco de San Bernabé, una estructura roja que simulaba una falda tradicional en rojo y negro.

Zubia Laboratory:Dispositivos rojos diseñados como miradores para observar el entorno y cambiar la perspectiva de la calle.




Edge Assemblies:Una propuesta inspirada en la cultura del quiosco que utilizaba paneles contrachapados teñidos de forma natural con el orujo de la uva, vinculando el diseño con el vino de la región.








Frontones danzantes: Infraestructura efímera de colores, amarillo, rosado, verde inspirada en el uso de los muros medianeros como canchas de fútbol o frontón para devolverle las actividades recreativas a la calle.

   




Plano latente (Dancing on architecture): Una coreografía colectiva en el Paseo del Espolón. Ciudadanos y bailarines realizamos caminatas sincronizadas hacia una acción compartida. Fue una experiencia muy especial en la que tuve la oportunidad de participar activamente.
Un punto de encuentro para todas las edades


Participantes coreografía 


Lo mejor del festival fue ver cómo el diseño juntó a personas de todas las edades.En Plano latente fue genial ver a señoras de Logroño participar en la coreografía e invitar a sus conocidos a ver la intervención en la plaza. Por otra parte, en la ruta me crucé con una niña que caminaba con la guía oficial de Concéntrico en la mano, anotando cada instalación que ya había visto. El espacio público se convirtió en un lugar de juego y pertenencia tanto para grandes como para pequeños.

 
       

Finalmente, una anécdota del recorrido ocurrió en la explanada donde se encontraba la instalación Resonancia

Se trataba de una estructura de elementos metálicos verticales, completamente expuesta y sin un solo milímetro de sombra. Al leer el texto explicativo de la obra, que prometía con orgullo "generar un paisaje que invita a recorrerlo", fue inevitable comentar en voz alta la ironía de la propuesta: ¿cómo pretendía invitarnos a caminar en esta explanada inhumana?

Esa opinión y crítica compartida en voz alta fue la excusa perfecta para conectar. Dos personas que estaban al lado nos escucharon, coincidieron con nuestra visión y se unieron a la conversación. Lo que empezó como un comentario espontáneo terminó en una charla súper interesante entre desconocidos hablando de arquitectura, espacio público y diseño.

Al final, aunque la instalación no cumplió con su objetivo de invitarnos a recorrerla, irónicamente logró otro de ellos: generar resonancia y conectar a las personas a través del diseño.




Plaza del Ayuntamiento de Logroño



Concéntrico demostra que el éxito del diseño de espacios efímeros no se mide en un plano. Funciona cuando deja de ser solo una estructura y se convierte en una experiencia real, compartida y, sobre todo, centrada en las personas.

Escrito por

 Macarena Sáenz