Abril, 2026
Hace unos días leí esta pregunta y respuesta y me quedó dando vueltas:
“¿Qué crees que las personas están dejando de ver cuando miran el mundo?”
“El color ”
Y justo después terminé en el Museo Geominero mirando azufre.
Un amarillo casi fluorescente.
Tan intenso que parecía artificial, pero completamente natural.
Creo que por eso ese museo me gusta tanto. Porque te obliga a observar distinto. El edificio ya tiene algo muy especial: vitrinas de madera, luz entrando desde arriba, minerales ordenados casi como pequeñas piezas de arte y una arquitectura que hace que uno camine más lento.
Fue diseñado a comienzos del siglo XX y todavía conserva esa atmósfera entre científica y teatral donde todo parece estar cuidadosamente expuesto para ser contemplado.
No es solo un museo de minerales; es un lugar que te recuerda que la naturaleza también diseña color, textura, brillo y contraste de formas muchísimo más radicales de lo que imaginamos.
Y ese día, además, el amarillo del azufre coincidía exactamente con el amarillo que llevaba puesto.
Después salí y seguí buscando ese mismo amarillo en referencias de interiorismo, objetos, materiales y texturas. Incluso armé un tablero con distintas imágenes para entender cómo ese color podía usarse en los espacios y cómo cambiaba según la luz, la textura o los materiales que lo rodeaban.
Ahí pensé que quizás mirar color tiene que ver con la capacidad de estar presente de entrenar la capacidad de observar.
Porque el color está constantemente guiando nuestra atención, generando sensaciones y construyendo memoria, aunque muchas veces no nos demos cuenta.
Mientras más estudio color, más entiendo que tiene algo profundamente físico.
Hay colores que activan. Otros que contienen.
Otros que hacen que un espacio se sienta más liviano, más cálido o más alerta.
El amarillo capta la mirada. Por algo aparece tanto en la naturaleza cuando algo necesita ser visto: flores, minerales, señales, luz, polen, fuego, atardeceres. El cuerpo reacciona antes de que uno lo piense racionalmente.
Y quizás ahí está una de las cosas que más me interesan del diseño:entender cómo los colores pasan de la naturaleza,
al cuerpo, y después a los espacios que habitamos.